La producción de cerdos continúa creciendo a tasas elevadas y el consumo interno también alcanzó niveles récord. Sin embargo, la mayor disponibilidad de carne, el incremento de las importaciones y los costos en dólares presionan sobre la rentabilidad de las granjas.
La producción porcina argentina atraviesa un escenario de contrastes:
Por un lado, la cara “positiva” del cerdo es que la actividad mantiene un fuerte ritmo de expansión, con niveles de producción, faena y consumo que superan ampliamente los registros de los últimos años.
Del otro costado, el problema es que ese crecimiento de la oferta no se traduce necesariamente en mejores resultados económicos para los establecimientos , que enfrentan un precio del capón debilitado y márgenes cada vez más ajustados.
Así lo refleja un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea , que actualizó sus estimaciones económicas hasta septiembre de 2026 y analizó la evolución del negocio porcino a partir de modelos de granjas intensivas con distintos niveles de eficiencia.
“La expansión del mercado interno convive con una oferta creciente, mientras que los ingresos de los productores evolucionan por debajo de los costos y reducen el excedente disponible para sostener la actividad”, marcó el informe.
Según el estudio de los investigadores Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, durante los primeros nueve meses de 2026 la producción porcina alcanzó las 670.200 toneladas equivalentes res, lo que representó un incremento interanual del 12% . El volumen también se ubicó un 31% por encima del promedio registrado para iguales períodos entre 2017 y 2025.
La faena acompañó esa tendencia expansiva. Entre enero y septiembre se procesaron 6,94 millones de cabezas, un 11% más que en el mismo período del año pasado y un 26,2% por encima del promedio histórico.
El hecho de que la producción haya crecido a un ritmo ligeramente superior al de la cantidad de animales faenados indica que también aumentó el peso medio de los ejemplares enviados a frigorífico.
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La evolución de los últimos doce meses confirma que la expansión productiva no muestra señales de desaceleración. En septiembre, la producción mensual promedio alcanzó las 73.700 toneladas equivalentes res, un 11,4% más que un año atrás y el mayor registro de toda la serie analizada por el IERAL.
Pero el crecimiento no se limita a la oferta. El consumo interno también viene mostrando un desempeño destacado y se convirtió en uno de los principales motores de absorción de la mayor disponibilidad de carne.
Entre enero y septiembre, el consumo aparente llegó a 729.700 toneladas equivalentes res, un 12% por encima del registro de 2025 y un 36,5% superior al promedio de los mismos períodos de los últimos años.
En términos per cápita, el consumo promedió el equivalente a 21 kilos por habitante al año, frente a los 18,7 kilos de 2025 y los 15,7 kilos del promedio histórico.
La tendencia también se refleja en los datos de los últimos doce meses. En septiembre, el consumo aparente alcanzó un promedio de 79.700 toneladas mensuales , mientras que el consumo per cápita se ubicó en 20,6 kilos por habitante al año, con una mejora interanual del 11%.
LAS IMPORTACIONES DE CERDO, OTRA VEZ EN ALZA
En tanto, el frente comercial también aporta elementos para entender la situación del mercado. Durante los primeros nueve meses del año, las importaciones de carne porcina alcanzaron las 66.600 toneladas equivalentes res, un 24% más que en igual período de 2025.
El ingreso de mercadería del exterior volvió a tomar impulso durante el tercer trimestre, luego de haberse estabilizado hasta mayo . En septiembre, el promedio mensual de los últimos doce meses llegó a 6.700 toneladas, un 15% más que un año atrás.
“Las exportaciones, por su parte, mostraron una recuperación significativa, aunque todavía representan una proporción reducida de la producción nacional. Entre enero y septiembre se enviaron al exterior 7.100 toneladas equivalentes res, cinco veces más que las 1.400 toneladas registradas durante los primeros nueve meses de 2025”, dice el informe de IERAL.
La mejora también se observa en la tendencia de los últimos 12 meses: en septiembre, los embarques promediaron 710 toneladas mensuales , más de tres veces el volumen de igual período del año anterior.
“Entre 2017 y 2025, las importaciones representaron, en promedio, el 6% de la producción durante los primeros nueve meses de cada año, mientras que las exportaciones explicaron apenas el 1,7%. En 2026, esas participaciones se ubicaron en el 10% y el 1,1%, respectivamente ”, insisten.
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En consecuencia, pese al repunte de las ventas externas, el mayor crecimiento de las importaciones contribuyó a incrementar la disponibilidad de carne en el mercado interno.
PROBLEMA PARA EL CERDO: EL PRECIO DEL CAPÓN
En este contexto, la debilidad del precio de venta constituye uno de los principales problemas para la ecuación económica de las granjas. De acuerdo con las estimaciones del IERAL, el valor del capón acumula dos años consecutivos de desempeño desfavorable y durante 2026 mantuvo esa tendencia.
Medido en pesos constantes, el precio promedio del tercer trimestre fue de $2.386 por kilo, un 7,1% inferior al registrado en igual período de 2025 y un 19,3% por debajo del promedio de los terceros trimestres de la última década, que se ubicó en $2.956 por kilo.
“La evolución mensual muestra que el precio permaneció en mínimos históricos hasta marzo, logró cierta recuperación entre abril y julio y volvió a perforar los pisos de la última década durante agosto y septiembre”, indicó el análisis.
La comparación en dólares reales presenta algunos matices. En el tercer trimestre, el capón promedió U$S 1,57 por kilo, un 6,3% por encima del mismo período de 2025 , aunque todavía un 8,3% por debajo del promedio histórico de USD 1,71.












